
El Barómetro de Salud Sexual Masculina de Boston Medical advierte sobre la relación entre la disfunción eréctil, la ansiedad, el estrés y la baja autoestima. El temor a ser juzgados y la falta de información también pueden retrasar la búsqueda de atención médica.
La disfunción eréctil no solo puede afectar la vida sexual de los hombres, sino también su bienestar emocional, su autoestima y sus relaciones personales. Así lo señala el Barómetro de Salud Sexual Masculina, el primer informe anual de Boston Medical, según el cual más del 90 % de los hombres afectados reconoce algún tipo de impacto emocional asociado con esta condición.
De acuerdo con los datos divulgados por la institución, el 18 % de los hombres consultados reporta sentirse preocupado y ansioso con frecuencia, otro 18 % manifiesta estrés y baja autoestima, mientras que el 17 % afirma sentirse profundamente afectado por la situación.
Estas cifras ponen sobre la mesa la importancia de abordar la salud sexual masculina de manera integral, teniendo en cuenta tanto los factores físicos como los psicológicos que pueden influir en la aparición y evolución de los problemas de erección.
La relación entre la disfunción eréctil y la salud mental
Aunque la disfunción eréctil puede estar relacionada con alteraciones vasculares y otras condiciones físicas, factores como la ansiedad, el estrés y la depresión también pueden contribuir a su aparición o agravamiento.
Una experiencia sexual insatisfactoria, por ejemplo, puede generar temor a que la situación se repita. Esa preocupación puede aumentar la ansiedad durante futuros encuentros y dificultar la respuesta sexual, creando un círculo que afecta la confianza y el bienestar del hombre.
Las expectativas poco realistas sobre el desempeño sexual también pueden influir en la manera en que algunas personas viven sus relaciones íntimas. Por eso, comprender la relación entre la salud mental y la sexualidad es fundamental para evitar que el problema se convierta en una fuente persistente de angustia.
El miedo y la vergüenza pueden retrasar la consulta
A pesar de que existen alternativas de tratamiento, muchos hombres postergan la búsqueda de atención médica por temor a ser juzgados, vergüenza de hablar sobre su vida sexual o creencias equivocadas sobre el envejecimiento.
La idea de que los problemas de erección son una consecuencia inevitable de cumplir años puede llevar a algunos pacientes a resignarse y asumir que no hay soluciones. Sin embargo, la disfunción eréctil no debe considerarse una condición que deba aceptarse sin evaluación médica.
“Las ideas sobre la edad, la falta de información y el miedo al qué dirán llevan a los hombres a creer que los problemas de erección son una parte inevitable del envejecimiento y que deben resignarse”, señala la doctora Andrea Paola Bravo, de la clínica de Boston Medical en Bogotá.
La especialista recuerda el caso de un paciente que tardó en consultar porque consideraba normal dejar de tener vida sexual después de los 50 años. Experiencias como esta reflejan la necesidad de promover conversaciones más abiertas y ofrecer información que ayude a derribar prejuicios alrededor de la sexualidad masculina.
Una atención que contemple el bienestar emocional
Hablar sobre las dificultades sexuales en un entorno profesional, con información clara y sin prejuicios, puede ayudar a los pacientes a comprender lo que les sucede y a identificar las alternativas de atención adecuadas.
Boston Medical señala que su enfoque contempla tanto los aspectos físicos como las consecuencias emocionales de la disfunción eréctil. Según Luis Alberto Barón, director general de Boston Medical Colombia, desde 2015 los médicos de la institución cuentan con formación de maestría en sexología.
Este abordaje busca reconocer que los problemas sexuales no afectan únicamente el funcionamiento del cuerpo, sino que también pueden repercutir en la confianza personal, las relaciones de pareja y la calidad de vida.
¿Cuándo buscar ayuda por disfunción eréctil?
La disfunción eréctil consiste en la dificultad persistente para conseguir o mantener una erección suficiente para una actividad sexual satisfactoria. Puede tener distintas causas y, en algunos casos, estar relacionada con otras condiciones de salud que requieren evaluación.
Por ello, cuando las dificultades se repiten o generan preocupación, es recomendable consultar a un profesional de la salud para identificar sus posibles causas y determinar el tratamiento más apropiado. Si existe ansiedad, estrés o afectación emocional, estos aspectos también deben abordarse durante la atención.
Según las cifras citadas por Boston Medical, más de la mitad de los hombres mayores de 40 años presenta algún grado de disfunción eréctil y uno de cada tres experimenta eyaculación precoz.
El mensaje central es que los problemas de salud sexual son frecuentes y pueden recibir atención. Romper el silencio, buscar información confiable y consultar oportunamente son pasos importantes para cuidar tanto la salud física como el bienestar emocional.