
En un hecho que hoy genera indignación en Bochalema, trabajadores del Parque R.E.S.P.I.R.A ADVENTURE PARK se manifestaron de manera pacífica a las afueras de la Alcaldía, exigiendo el cumplimiento de los compromisos adquiridos por el alcalde Rafael Mora frente a la apertura del parque.
La protesta surge tras más de cuatro meses de retrasos en la entrega de los permisos necesarios para su funcionamiento, pese a que el proyecto ha cumplido con todos los requisitos legales, técnicos y de seguridad exigidos por la normativa vigente. Aun así, los trabajadores denuncian constantes solicitudes adicionales por parte de la administración municipal, las cuales califican como maniobras dilatorias.
Actualmente, el parque sostiene más de 41 empleos directos, representando el sustento de más de 34 familias, mientras enfrenta pérdidas cercanas a los 100 millones de pesos mensuales, acumulando ya más de 400 millones sin generar ingresos.
Más allá de las cifras, lo que resulta preocupante es la percepción creciente entre los ciudadanos: que no se trata solo de trámites, sino de posibles intereses de por medio que estarían frenando la apertura del parque. De ser así, estaríamos frente a una situación grave, donde decisiones administrativas estarían afectando directamente a la comunidad que en su momento eligió a sus gobernantes.
Es increíble que, en lugar de facilitar proyectos que generan empleo, dinamizan la economía local y benefician a toda una región, se obstaculicen procesos con exigencias innecesarias. Este tipo de actuaciones no solo desgastan a los emprendedores, sino que también rompen la confianza ciudadana en las instituciones.
Los entes gubernamentales tienen la responsabilidad de agilizar los procesos cuando estos representan un beneficio colectivo. Gobernar no puede convertirse en un ejercicio de poder innecesario que termina perjudicando a la misma comunidad. Por el contrario, debe ser una herramienta para impulsar el desarrollo, garantizar oportunidades y proteger el bienestar común.
Hoy, más que nunca, es necesario hacer un llamado claro: el alcalde Rafael Mora debe cumplir su palabra. No por presión, no por populismo, sino por el bien común de las familias que dependen de este proyecto y por el desarrollo de Chalema.
La ciudadanía espera respuestas, pero sobre todo, acciones.